IMPLICACIONES EDUCATIVAS DE LA REFORMA Y CONTRAREFORMA EN LA EUROPA DEL RENACIMIENTO
Aguilar González Montserrat Araceli
Es durante el Renacimiento cuando aparece una nueva forma de entender el mundo y la educación, favorecido sin duda por el cambio de ideas y de concepción del hombre y de Dios. Sin embargo, trajo un gran cambio político, social, religioso y educativo, sus repercusiones y consecuencias son importantes para la comprensión del Antiguo Régimen y el actual.
Situación preliminar y estado de la cuestión.
La Europa del siglo XVI vivió en una continua lucha: política, social, económica… y religiosa. El concilio de Trento, que significó un movimiento de reforma dentro de la Iglesia católica determinante para la Europa del XVI. Los teólogos, los prelados, los miembros de las órdenes religiosas, los obispos y los gobernantes tuvieron un destacado papel y una fuerte influencia en el Concilio desde el inicio hasta el final.
En España, la situación religiosa marcó el reinado de Felipe II quién no se cansó de perseguir herejes y de ajusticiarlos en los llamados autos de fe.
En este ambiente político y social, y siempre con un interés político más que religioso, la Inquisición, contando con el apoyo del rey, quien veía en ella un instrumento útil a sus propios intereses políticos, se hizo fuerte y ostentó el control de la religiosidad y de la cultura. Este control de la cultura frenó el desarrollo humanista y chocó con varias personalidades del mundo cultural, académico y religioso, quienes sufrieron presiones y, en algunos casos, procesos contra ellos.
Las discrepancias políticas, los intereses económicos, el poder, y cómo no, la religión, marcaron una frontera bien visible entre católicos y protestantes, pero no sólo en cuestiones políticas y religiosas, sino también educativas.
La reforma protestante y sus consecuencias educativas.
En la Reforma protestante se planteó por primera vez, en términos concretos, la instrucción universal. En unas ocasiones, la Reforma se acerca a posturas humanísticas, mientras que en otras se aparta completamente de ellas.
La Reforma protestante constituyó un importante
impulso hacia la implantación de la instrucción universal. El protestantismo
elaboró nuevos esquemas mentales que supondrían nuevas visiones de la
educación, unos marcos político-administrativos de la enseñanza diferentes y
unos objetivos educativos completamente nuevos.
Martín Lutero desde un punto de vista histórico y
religioso, adquiere tintes de grandiosidad, puesto que su movimiento no fue
sólo religioso, sino también político y social, además de educativo. Prueba de
ello son los pensamientos sobre temas educativos que expuso en sus obras.
Además, fundó numerosas escuelas y aseguró la existencia de aquellos que debían
dirigirlas.
Lutero se rebeló contra la Santa Sede. Fue excomulgado
tras sus ataques al dogma Católico. Sus famosas noventa y cinco tesis que clavó
en la puerta de la catedral de Wittenberg le valieron la excomunión. Así, pasó
Martín Lutero a la historia como la cabeza de un movimiento de protesta que
rápidamente se extendió por diversos países de Europa.
Lutero consideraba la razón como enemiga de Dios, justificándose
así su odio al intento escolástico de justificar la fe con la razón. Lutero
entendía que Dios predestinaba de manera infalible a los hombres para la
salvación o la condena. La única libertad posible para el hombre es la sujeción
a Dios.
Lutero declaraba al Estado como tutor de la juventud. La
escuela debía ser confesional, y en ella se traducirían los textos bíblicos. Exhortó
a las autoridades a intervenir en la educación, creando en todos los pueblos
una escuela pública sostenida con fondos públicos, gratuita y obligatoria.
Otra característica importante de la pedagogía
luterana es el carácter universal y democrático de la educación. Se trataba de
proporcionar una educación elemental para todos, sin distinción de sexo ni
condición social. Había que organizar una escuela pública y popular, siendo los
municipios y el Estado los encargados de sufragar los gastos derivados.
Por lo tanto, plantea una educación popular,
democrática, obligatoria y gratuita.
El otro gran promotor de las ideas pedagógicas que
caracterizan la Reforma protestante es Felipe Melanchton, creó Melanchton los
colegios secundarios de tipo humanista, salvando los estudios clásicos, y
suavizando el antihumanismo de Lutero. Puso la filosofía al servicio de la
teología y de las polémicas religiosas. El fin de estos estudios secundarios
era la formación humana general. Con su obra Reglamentos escolares, elaboró el primer plan de enseñanza.
Atacó los procedimientos de la enseñanza usuales de su
tiempo, abogando por la práctica del ideal educativo de la elocuencia romana
que comprende la expresión oral y el conocimiento real de las cosas.
La obra educativa de Melanchton se puede resumir en
unas ideas principales: una profunda convicción antropológica; la formación de
escuelas protestantes para todos; saber enciclopédico, agrupando todo el
conocimiento que existía hasta el momento; y la reorganización de todo el
sistema educativo, incluida la educación superior.
Podemos decir que Melanchton fue el brazo conciliador
y el lado más humanista de la Reforma protestante. Con su inteligencia y cultura
prestó gran importancia a la educación protestante, encauzándola hacia el
humanismo y restaurándolo.
En definitiva, podemos decir que la educación
protestante se distanció un poco del humanismo, y volvió a poner a Dios como el
centro absoluto de la formación. Su principal logro fue la secularización de la
institución educativa. Fue de gran importancia el haber fomentado y extendido
la educación popular y media a todos los estamentos de la sociedad.
Implicaciones
educativas de la Contrareforma.
Anteriormente a la Reforma protestante, la Iglesia
Católica venía necesitando una profunda reforma que atacara de raíz la
relajación del clero y los problemas internos de la Iglesia. Este conjunto de
medidas es lo que se conoce, ya en tiempos de sus contemporáneos como
Contrarreforma.
Fue el concilio de Trento el acto más importante de la
Contrarreforma. Iniciado en 1545 por el papa Paulo III, fue convocado para
buscar soluciones a los grandes problemas que arrastraba la Iglesia: la
cuestión protestante, la definición del dogma y la reforma moral y disciplinaria
del clero.
La educación católica fue planteada desde la
Contrarreforma como arma para la lucha contra los protestantes. La Iglesia se
preocupó desde el principio por enseñar al pueblo la doctrina cristiana, es
decir los fundamentos de la fe y la moral, además de elevar los estudios del
clero, tan necesario como preocupante, y que tan faltos estaban de una buena y
sólida formación.
En definitiva, podemos afirmar que el concilio de
Trento fue una gran obra educativa que se vio facilitada por la protección de
las monarquías católicas que contribuyeron en gran medida a extender y hacer
posible la reforma tridentina.
Es preciso referirnos a un acontecimiento educativo de
especial incidencia y consecuencias. Cuando hablábamos de la educación en la
Reforma, vimos cómo se había planteado el principio de la universalidad de la
educación. La Contrarreforma también lo entendió así La Reforma protestante,
con Lutero al frente, formuló la universalidad y obligatoriedad de la
instrucción elemental gratuita a cargo de los municipios y el Estado. La
Contrarreforma, sin apoyarse en el Estado, promovió por su cuenta la organización
de la enseñanza primaria popular y gratuita.
muy buena información y muy bien contextualizado. Felicidades y buen trabajo!!
ResponderEliminarBuena forma de plasmar la información.
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