implicaciones
educativas de la Reforma y
Contrarreforma
en la Europa del Renacimiento
Pienso que las reformas que se
vieron en la Europa renacentista fueron las bases más importantes del mundo
pues de ahí viene nuestra educación y formación de nuestra sociedad, pues en
esos tiempos se obligaron a pensar, replantear, experimentar y explorar todo lo
que ya conocían y querían conocer, buscar nuevas respuestas a las infinitas
preguntas que rodeaban el mundo y el ser humano.
Si debemos destacar un
acontecimiento religioso relevante en la Europa del Renacimiento, ése, sin
duda, es El concilio de Trento, que significó un movimiento de reforma dentro
de la Iglesia católica determinante para la Europa del XVI. Los teólogos, los
prelados, los miembros de las órdenes religiosas, los obispos y los gobernantes
tuvieron un destacado papel y una fuerte influencia en el Concilio desde el
inicio hasta el final.
Las discrepancias políticas,
los intereses económicos, el poder, y cómo no, la religión, marcaron una
frontera bien visible entre católicos y protestantes, pero no sólo en
cuestiones políticas y religiosas, sino también educativas. Las diferentes
formas de entender la educación, sus fines y sus métodos, también fueron motivo
de disputa entre unos y otros. Utilizada como herramienta para los intereses de
la causa, tanto católicos como protestantes desarrollaron teorías y
herramientas educativas que, a día de hoy, todavía pueden darnos luces, y sombras.
Partiendo de una perspectiva descriptiva, analizaremos las diferentes formas de
entender la educación e implicaciones que trajeron las diversas reformas
religiosas.
La revolución religiosa que
sufrió el siglo XVI, conocida como Reforma protestante y Contrarreforma, no solo
depararon importantes cambios en lo religioso, político y social, sino también
en el ámbito educativo. En la Reforma protestante se planteó por primera vez,
en términos concretos, la instrucción universal. En unas ocasiones, la Reforma
se acerca a posturas humanísticas, mientras que en otras se aparta
completamente de ellas.
En términos globales, la
Reforma protestante constituyó un importante impulso hacia la implantación de
la instrucción universal, la formación de las escuelas populares destinadas a
la formación de las clases más pobres y el control de la instrucción por parte
de las autoridades laicas.
Las repercusiones pedagógicas
de la Reforma fueron muy importantes en todos los niveles, tanto teórico,
político y didáctico. El protestantismo elaboró nuevos esquemas mentales que
supondrían nuevas visiones de la educación, unos marcos
político-administrativos de la enseñanza diferentes y unos objetivos educativos
completamente nuevos.
La educación se hizo
universal, puesto que todos debían saber leer e interpretar la Biblia. La
educación se generalizó y popularizó, se hizo obligatoria y secularizada,
además de nacional (basada en la lengua y tradición propia). Frente al
arteliberalismo humanístico se planteó una educación realista y religiosa. El
ideal educativo se cifraba en la “pietas literata”, es decir en la piedad ilustrada
o sabia.
La historia de Europa no puede
entenderse sin la tajante realidad histórica que significó el movimiento
comenzado por Lutero. La Europa actual no se comprende sin el necesario
conocimiento de los acontecimientos, hechos y efectos del movimiento luterano.
Desde un punto de histórico y
religioso, la figura de Lutero adquiere tintes de grandiosidad, puesto que su
movimiento no fue sólo religioso, sino también político y social, además de
educativo. Prueba de ello son los pensamientos sobre temas educativos que
expuso en sus obras, merecedores sin duda de ser destacados. Además, fundó
numerosas escuelas y aseguró la existencia de aquellos que debían dirigirlas.
Desde el punto de vista
educativo se ha dicho en muchas ocasiones que Lutero trató de formar buenos
súbditos. La pedagogía esgrimida por Martín Lutero, al igual que sus principios
religiosos, trató de realzar el concepto de comunidad, realizada en el orden
social y estatal y no en el de la Iglesia. El Estado adquiere la
responsabilidad, como defensor de los intereses públicos, de intervenir activamente
en la enseñanza, obligando a los niños a acudir a las escuelas para garantizar
así la formación.
El Estado se compromete a la
educación de los jóvenes. Con la obligatoriedad de la enseñanza, se suple la
educación que deberían dar los padres y que con frecuencia olvidaban. Así,
Lutero declaraba al Estado como tutor de la juventud. La escuela debía ser confesional,
y en ella se traducirían los textos bíblicos. Exhortó a las autoridades a
intervenir en la educación, creando en todos los pueblos una escuela pública
sostenida con fondos públicos, gratuita y obligatoria.
otra característica importante
de la pedagogía luterana es el carácter universal y democrático de la
educación. Se trataba de proporcionar una educación elemental para todos, sin
distinción de sexo ni condición social. Había que organizar una escuela pública
y popular, siendo los municipios y el Estado los encargados de sufragar los
gastos derivados. Por lo tanto, plantea una educación popular, democrática,
obligatoria y gratuita. Todos deben tener el mismo acceso a los estudios
superiores, pero eso sí, distinguiendo claramente el tipo de estudios útiles
para las clases trabajadoras y para los señores nobles y adinerados.
A los magistrados pidió que
estudiasen las lenguas clásicas, arte, historia, música, matemáticas, formación
de maestros y maestras, bibliotecas, escuelas bien instaladas, horario escolar
de dos horas para los niños y una hora para las niñas, además de trabajo manual
a domicilio.
Para Lutero la obediencia en
la familia y en la escuela eran primordiales, siendo necesarias para el
sostenimiento del orden social y familiar. Contrario a los métodos
constrictivos y violentos, entendía que los niños debían encontrar en los
estudios el mismo placer que en sus juegos.
La obra educativa de
Melanchton se puede resumir en unas ideas principales: una profunda convicción
antropológica; la formación de escuelas protestantes para todos; saber
enciclopédico, agrupando todo el conocimiento que existía hasta el momento; y
la reorganización de todo el sistema educativo, incluida la educación superior.
En definitiva, podemos decir
que Melanchton fue el brazo conciliador y el lado más humanista de la Reforma
protestante. Con su inteligencia y cultura prestó gran importancia a la
educación protestante, encauzándola hacia el humanismo y restaurándolo.
otros educadores protestantes
fueron Trotzendorf y Sturm. Fueron importantes figuras en el ámbito educativo
protestante, como demuestra el hecho de deberse las dos escuelas humanistas
protestantes más famosas a estos personajes.
En materia educativa –que es
realmente lo que nos interesa– la Contrarreforma trató de impulsar la
instrucción y educación popular para prevenir a los católicos contra las nuevas
corrientes religiosas que predicaban los protestantes.
La educación católica en la
época de la Contrarreforma tuvo unos actores principales: las órdenes religiosas.
Junto a los interesantes decretos del concilio de Trento, las órdenes y
congregaciones religiosas fueron quienes los llevaron a la práctica y los
hicieron efectivos. Se reformaron las ya existentes, y se fundaron otras como
los Barnabitas, fundados en 1530 por San Antonio María zaccaría en Milán; los
oblatos fundados en Milán en 1578 por San Carlos Borromeo; o las ursulinas,
todas creadas para la educación de las clases acomodadas. Las clases más pobres
también tuvieron quienes velaron por ellos. Así a la formación de niños pobres
se dedicaron los oratorianos, fundados por un excelente educador como fue San
Felipe Neri, quien usó métodos pedagógicos estimulantes y vivos para la
educación de los jóvenes; las Escuelas Pías de San José de Calasanz o los
Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle son otros ejemplos, aunque de
ellos hablaré detenidamente más adelante.
La educación católica fue
planteada desde la Contrarreforma como arma para la lucha contra los
protestantes. La Iglesia se preocupó desde el principio por enseñar al pueblo
la doctrina cristiana, es decir los fundamentos de la fe y la moral, además de
elevar los estudios del clero, tan necesario como preocupante, y que tan faltos
estaban de una buena y sólida formación.
El concilio de Trento
reorganizó la enseñanza en los territorios todavía católicos. La Iglesia había
observado el poder y decisivo papel que la educación había desempeñado en los
territorios protestantes, y cómo había servido para calar en la población las
ideas de la Reforma. El Concilio elaboró un amplio programa educativo con
varias vertientes muy interesantes y elogiables: elevó la cultura y formación
del clero mediante la creación de seminarios; se preocupó de la educación de la
niñez y la juventud; los sacerdotes se involucraron en la educación elemental,
de tal forma que cada iglesia tendría un maestro cuya misión era enseñar el
catecismo y los rudimentos de las ciencias; se crearon escuelas en las
provincias que carecían de ellas.
La obra educativa del concilio
de Trento fue importante y trascendente, sentando las bases de una educación
totalmente gratuita y universal, bajo el amparo de la Iglesia Católica, que se
difundió a lo largo y ancho del mundo. En definitiva, podemos afirmar que el
concilio de Trento fue una gran obra educativa que se vio facilitada por la
protección de las monarquías católicas que contribuyeron en gran medida a
extender y hacer posible la reforma tridentina.
Durante todo el proceso
educativo, el sujeto de la educación es considerado un hombre compuesto de
cuerpo y espíritu. La formación recibida deberá contribuir a un completo
desarrollo de ambas partes. Se concede importancia a la higiene personal, a las
condiciones materiales y ambientales de las aulas y a la singularidad y
peculiaridad de cada alumno, pidiendo a los maestros que se adapten en la
medida de lo posible a las posibilidades y características de cada uno de los
alumnos.
Cuando hablábamos de la
educación en la Reforma, vimos cómo se había planteado el principio de la
universalidad de la educación.
La Contrarreforma también lo
entendió así La Reforma protestante, con Lutero al frente, formuló la
universalidad y obligatoriedad de la instrucción elemental gratuita a cargo de
los municipios y el Estado. La Contrarreforma, sin apoyarse en el Estado,
promovió por su cuenta la organización de la enseñanza primaria popular y
gratuita. A finales del siglo XVI y sobre todo durante el siglo XVII, numerosas
órdenes religiosas, impulsadas por la caridad cristiana, fundaron multitud de
instituciones escolares dedicadas a la enseñanza de las clases pobres. Entre
estas órdenes religiosas, destacan las Escuelas Pías de San José de Calasanz y
las Escuelas Cristianas de San Juan Bautista de la Salle.

Me parece muy bien tu trabajo porque sacaste lo mas importante del texto
ResponderEliminarMe gustó mucho la manera en que tratas de desarrollar el tema y a la vez dar un punto de vista desde tu perspectiva.
ResponderEliminarSe me hizo bastante importante cada uno de los puntos que rescataste a la hora de utilizar tu comentario para expandir el tema.
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