Implicaciones educativas de la Reforma y contrarreforma en la Europa del Renacimiento

 Contreras Martinez Lizeth Sarahi

Implicaciones educativas de la Reforma y contrarreforma en la Europa del Renacimiento

l. Situación preliminar y estado de la cuestión 

La Europa del siglo XVI vivió en una continua lucha: política, social, económica y religiosa. Un acontecimiento religioso relevante en la Europa del Renacimiento, sin duda, es El concilio de Trento, que significó un movimiento de reforma dentro de la Iglesia católica determinante para la Europa del XVI.

España también se dejó sentir, y la presencia española en el Concilio fue muy numerosa y muchos fueron los que tuvieron actuaciones y papeles importantes en las sesiones del Concilio. En España, la situación religiosa marcó el reinado de Felipe II quién no se cansó de perseguir herejes y de ajusticiarlos en los llamados autos de fe.

Las discrepancias políticas, los intereses económicos, el poder, y cómo no, la religión, marcaron una frontera bien visible entre católicos y protestantes, pero no sólo en cuestiones políticas y religiosas, sino también educativas. Utilizada como herramienta para los intereses de la causa, tanto católicos como protestantes desarrollaron teorías y herramientas educativas que, a día de hoy, todavía pueden darnos luces, y sombras.

II. La reforma protestante y sus consecuencias educativas

La Reforma protestante constituyó un importante impulso hacia la implantación de la instrucción universal, la formación de las escuelas populares destinadas a la formación de las clases más pobres y el control de la instrucción por parte de las autoridades laicas.

La educación se generalizó y popularizó, se hizo obligatoria y secularizada, además de nacional (basada en la lengua y tradición propia).

Hombre de gran inteligencia, férrea voluntad y carácter difícil, Martín Lutero (1483-1546) pasó a la historia como el gran reformador religioso que inició el cisma de la Iglesia occidental y que tantas consecuencias trajo para la Europa renacentista y el pensamiento europeo.

La figura de Lutero adquiere tintes de grandiosidad, puesto que su movimiento no fue sólo religioso, sino también político y social, además de educativo. Los pensamientos sobre temas educativos que expuso en sus obras, merecedores sin duda de ser destacados.

Lutero mantuvo un singular pulso intelectual con el gran humanista Erasmo. A pesar de sus diferencias, las relaciones entre Lutero y Erasmo fueron amistosas hasta 1520, antes de la Dieta de Worms y las declaraciones más duras de Lutero. Desde entonces, Erasmo se apartó de él. La ruptura definitiva de Lutero con el erasmismo se produjo en 1525, fecha en la que se publicó la obra luterana Servo arbitrio.

El Estado adquiere la responsabilidad, como defensor de los intereses públicos, de intervenir activamente en la enseñanza, obligando a los niños a acudir a las escuelas para garantizar así la formación.

Por lo tanto, plantea una educación popular, democrática, obligatoria y gratuita. Todos deben tener el mismo acceso a los estudios superiores, pero eso sí, distinguiendo claramente el tipo de estudios útiles para las clases trabajadoras y para los señores nobles y adinerados.

La mayoría de los hombres cultos de su tiempo, y contrario también al movimiento humanista del momento, Lutero puso los valores religiosos en el centro de su sistema, basándose en un sentido social y de libertad. Con el principio de libertad de conciencia y del sacerdocio universal, todos los creyentes debían leer e interpreta la Biblia. La necesidad de mantener la enseñanza y las nuevas escuelas era primordial para el sostenimiento de la nueva Iglesia.

Atacó la educación monacal y defendió la lengua materna frente al latín. El pueblo debía leer e interpretar la Biblia, cosa harto difícil para gente que no dominaba el latín. Lutero dio prioridad al habla del pueblo, puesto que sólo así podrían leer e interpretar la Biblia. 

Fue Lutero un escritor prolijo, lleno de pasión por sus ideas que defendió hasta la muerte.

Lutero fue un hombre de gran inteligencia, trabajador incansable y ferviente cristiano. Hombre apasionado, se dejaba llevar en multitud de ocasiones por su odio, especialmente hacia los católicos, monjes y el papado. Socialmente triunfante, fracasó en su intento de reformar la Iglesia Católica, a la que quiso retornar a la pureza de los primeros siglos. En lugar de una reforma, provocó una división irreversible entre los que desde entonces tomaron el nombre de católicos y protestantes.

Creó Melanchton los colegios secundarios de tipo humanista, salvando los estudios clásicos, y suavizando el antihumanismo de Lutero. Puso la filosofía al servicio de la teología y de las polémicas religiosas.

Melanchton no hizo preceder a la escuela latina de otra primera, sino que tomaba a los niños directamente de la casa paterna para distribuirlos en tres niveles: en el primero aprendían a leer, escribir y los elementos de latín; en la segunda estudiaban la gramática, además de leer a Esopo, Plauto y Terencio; la tercera y última estaba destinada solamente para los más hábiles y mejor preparados, en la que leían a Virgilio, ovidio, Cicerón, y estudiaban Retórica, Humanidades y Dialéctica.

Consideraba Melanchton que todas las profesiones liberales necesitaban una cultura fundamental de tipo enciclopédico, en la cual el estudio de las letras ocupaba un puesto de honor.

La obra educativa de Melanchton se puede resumir en unas ideas principales: una profunda convicción antropológica; la formación de escuelas protestantes para todos; saber enciclopédico, agrupando todo el conocimiento que existía hasta el momento; y la reorganización de todo el sistema educativo, incluida la educación superior.

Dos escuelas humanistas protestantes más famosas a estos personajes.

Trotzendorf (1490-1556) fundó en Goldberg un Gimnasio, organizado de tal forma que parecía una república romana en miniatura, la cual constaba de senadores, cónsules, etc.

Juan Sturm (1507-1589), amigo de Erasmo y Melanchton, fue educado entre católicos y se hizo calvinista. En 1538 organizó un Gimnasio en Estrasburgo, en el que pretendía como objetivo principal educativo la piedad y la elocuencia, usando el latín como estudio principal, junto a otros conocimientos como el griego, alemán y otras ciencias.

El otro gran reformador suizo es Ulrich zwinglio (1484-1531), próximo al humanismo y de una gran sabiduría religiosa. Para zwinglio la revelación de Dios no es un hecho histórico y limitado al cristianismo, sino una cuestión mucho más universal: todo lo verdadero que se haya dicho proviene de la boca de Dios. zwinglio rechaza toda ceremonia o símbolo externo de la religión. En 1523 escribió 27 tesis más radicales que las de Lutero.

La educación protestante se distanció un poco del humanismo, y volvió a poner a Dios como el centro absoluto de la formación. Su principal logro fue la secularización de la institución educativa.Fue de gran importancia el haber fomentado y extendido la educación popular y media a todos los estamentos de la sociedad.

III. Implicaciones educativas de la contrarreforma 

Los principales instrumentos de esta verdadera reforma religiosa de la Iglesia Católica fueron el concilio de Trento y la fundación de la Compañía de Jesús.

Fue el concilio de Trento el acto más importante de la Contrarreforma. Iniciado en 1545 por el papa Paulo III, fue convocado para buscar soluciones a los grandes problemas que arrastraba la Iglesia: la cuestión protestante, la definición del dogma y la reforma moral y disciplinaria del clero.

En el primer objetivo, fue un fracaso total, puesto que no consiguió la re- conciliación con los protestantes. 

En materia educativa que es realmente lo que nos interesa la Contrarreforma trató de impulsar la instrucción y educación popular para prevenir a los católicos contra las nuevas corrientes religiosas que predicaban los protestantes.

La educación católica fue planteada desde la Contrarreforma como arma para la lucha contra los protestantes. La Iglesia se preocupó desde el principio por enseñar al pueblo la doctrina cristiana, es decir los fundamentos de la fe y la moral, además de elevar los estudios del clero, tan necesario como preocupante, y que tan faltos estaban de una buena y sólida formación.

La obra educativa del concilio de Trento fue importante y trascendente, sentando las bases de una educación totalmente gratuita y universal, bajo el amparo de la Iglesia Católica, que se difundió a lo largo y ancho del mundo.

En definitiva, el concilio de Trento fue una gran obra educativa que se vio facilitada por la protección de las monarquías católicas que contribuyeron en gran medida a extender y hacer posible la reforma tridentina.

Durante todo el proceso educativo, el sujeto de la educación es considerado un hombre compuesto de cuerpo y espíritu. La formación recibida deberá contribuir a un completo desarrollo de ambas partes. Se concede importancia a la higiene personal, a las condiciones materiales y ambientales de las aulas y a la singularidad y peculiaridad de cada alumno, pidiendo a los maestros que se adapten en la medida de lo posible a las posibilidades y características de cada uno de los alumnos.

La Ratio Studiorum está inspirada en la idea capital de la formación cristiana del hombre para su santificación y la gloria de Dios. Se pretendía hacer de cada hombre un apóstol de Cristo que cumpliera con los preceptos del Evangelio y ayudara a la salvación del prójimo.

La Ratio Studiorum ha tenido en la historia numerosos detractores, defensores e imitadores. A pesar de los ataques, después de la supresión de la orden en el siglo XVIII la educación católica sufrió un importante vacío que los gobiernos no supieron llenar.

La misión de la orden fundada por Calasanz sería la de instruir asiduamente a la juventud cristiana, especialmente a los pobres, en las artes útiles, en la doctrina católica, en la piedad y en las buenas costumbres.

el fin principal del hombre sea la salvación y la vida eterna, las Escuelas Pías no enseñan sólo para que se conozca la religión, haciendo de la enseñanza un instrumento único de su interés religioso, sino para el desarrollo completo del propio hombre.

La búsqueda y conocimiento de la verdad no es suficiente, también es preciso practicarla y vivirla.

El proceso educativo de Calasanz abarca tres grados: purificar, iluminar y perfeccionar, sintetizados en el gran medio que adoptó como elemento educador de sus escuelas: la piedad. Ésta fue la nota y carácter predominante en sus escuelas, a las que le dio el calificativo de “Pías”.

Comenzó su obra educativa alojando en su propia casa a los maestros de sus escuelas para mejor orientarles en su cometido magisterial. Nació de esta forma la Sociedad de los Hermanos de las Escuelas Cristianas que impartiría desde entonces enseñanza gratuita a los niños pobres.

Consciente de la necesidad de formar a los maestros para el correcto ejercicio de sus funciones didácticas, estableció unos seminarios para formarlos, con una escuela anexa en la que realizaban las prácticas.

Para La Salle la enseñanza debe responder a las necesidades futuras de los alumnos. Se trata de cultivar las facultades, de enseñar por medio de la razón. Es preciso formar hábitos morales e intelectuales en los niños antes que transmitir conocimientos.


Comentarios

  1. Me gusto mucho la información que puso y como la desenvolvió poco a poco con lo que paso en ese tiempo.

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