Implicaciones educativas de la Reforma y
contrarreforma en la Europa del Renacimiento
El concilio del Trento es sin duda uno de
los acontecimientos religiosos relevantes en la Europa del Renacimiento, esto
significó un movimiento de reforma dentro de la iglesia católica determinante.
En España la parte de la religión fue
determinada por la corona a cargo de Felipe II, esto fue determinante para la
cultura y universidades pues recibieron un control ideológico por parte de
este. El desarrollo humanista tuvo un
freno y chocó con varias personalidades del mundo cultural, académico y
religioso, quienes sufrieron presiones por parte de la Inquisición, que tenía
un carácter más político que religioso y fue usado por la corona para tener
control.
Las diferentes formas de entender la
educación, sus fines y sus métodos, también fueron motivo de disputa entre
católicos y protestantes. Utilizada como herramienta para los intereses de la
causa, tanto unos como otros desarrollaron teorías y herramientas educativas
que, a día de hoy, todavía pueden darnos luces, y sombras.
La Reforma
protestante y Contrarreforma, no solo depararon importantes cambios en lo
religioso, político y social, sino también en el ámbito educativo. La
protestante planteó la instrucción universal, acercándose a posturas
humanísticas en algunas ocasiones y en otras alejándose de estas. Esta
constituyo un importante impulso hacia la implantación de la instrucción
universal, la formación de escuelas destinadas a la población más pobre y el
control de la instrucción por parte de autoridades laicas.
El protestantismo elaboro nuevos esquemas
mentales que darían nuevas visiones de la educación. Gracias a esto la
educación se hizo universal, puesto que todos debían leer e interpretar la
biblia, se generalizó, popularizó y se hizo obligatoria y secularizada la
educación, se planteó una educación realista y religiosa frente al arte
liberalismo humanísticos.
Uno de los pensadores de la Reforma
protestantes fue Martín Lutero quien fue el gran reformador religioso que
inició el cisma religioso de la iglesia occidental y que tantas consecuencias
trajo para la Europa renacentista y el pensamiento europeo. El movimiento de
Lutero no fue sólo religioso, sino también político y social, además de
educativo. Prueba de ello son los pensamientos sobre temas educativos que
expuso en sus obras, merecedores sin duda de ser destacados. Además, fundó
numerosas escuelas y aseguró la existencia de aquellos que debían dirigirlas.
Este pasó a la historia ya que fue excomulgado debido a sus famosas 95 tesis
que clavó en la puerta de la catedral de Wittenberg. Para Lutero, la
justificación por medio de la fe es el principio fundamental de toda su reforma
religiosa. Basta la fe en la verdad del mensaje de Cristo para alcanzar la
plena salvación. Lutero consideraba la razón como enemiga de Dios, justificándose
así su odio al intento escolástico de justificar la fe con la razón. Lutero
entendía que Dios predestinaba de manera infalible a los hombres para la
salvación o la condena. La única libertad posible para el hombre es la sujeción
a Dios. Desde el punto de vista educativo se ha dicho en muchas ocasiones que Lutero
trató de formar buenos súbditos. La pedagogía esgrimida por Martín Lutero, al
igual que sus principios religiosos, trató de realzar el concepto de comunidad,
realizada en el orden social y estatal y no en el de la Iglesia. El Estado adquiere
la responsabilidad, como defensor de los intereses públicos, de intervenir
activamente en la enseñanza, obligando a los niños a acudir a las escuelas para
garantizar así la formación. El Estado se compromete a la educación de los
jóvenes. Con la obligatoriedad de la enseñanza, se suple la educación que
deberían dar los padres y que con frecuencia olvidaban. Lutero consideraba la
obediencia en la familia y en la escuela primordiales siendo necesarias para el
sostenimiento del orden social y familiar. Fue un hombre de gran inteligencia,
trabajador incansable y ferviente.
Otro gran promotor de las ideas pedagógicas
que caracterizan la Reforma protestante es Felipe Melanchton. Su aportación a la
educación protestantes fue muy significativa. Su papel como organizador de la
enseñanza en Alemania, además de su influencia en la reforma de muchas
universidades, denota una especial preocupación por la educación. En algunas de
sus obras, de un importante e interesante contenido pedagógico, atacó los
procedimientos de enseñanza usuales de su tiempo, abogando por la práctica del ideal
educativo de la elocuencia romana que comprende la expresión oral y el conocimiento
real de las cosas. De esta forma se llega a la virtud. Se mostró partidario de
simplificar la enseñanza, de tal modo que el maestro debía tratar que los niños
aprendieran solo latín, sin cargarlos con demasiados libros. Fue el primero en
alojar alumnos en su casa para prepararlos a los futuros estudios universitarios
en latín, griego, hebreo, matemáticas, ética y física aristotélica. Se puede
decir que Melanchton fue el brazo conciliador y el lado más humano de la
Reforma protestante.
Trotzendorf también educador protestante
era humanista, intento con su pedagogía una maduración social y critica de los
alumnos. Juan Sturm este educador se mostró profundamente convencido del
posible acuerdo entre la educación humanística y el cristianismo, puesto que
los estudios humanísticos ayudan al hombre en la sabiduría y moral, ayudándole a
mostrarse naturalmente humano. En conclusión, podemos decir que la educación protestante
se distancio del humanismo y volvió a poner a Dios como el centro absoluto de
la formación.
La educación católica fue planteada desde
la Contrarreforma como arma para la lucha contra los protestantes. La iglesia
se ocupo desde el inicio por enseñar la doctrina cristiana, es decir los
fundamentos de la fe y la moral. El concilio de Trento reorganizó la enseñanza
en los territorios todavía católicos. La Iglesia había observado el poder y
decisivo papel que la educación había desempeñado en los territorios
protestantes, y cómo había servido para calar en la población las ideas de la
Reforma. El Concilio elaboró un amplio programa educativo con varias vertientes
muy interesantes y elogiables: elevó la cultura y formación del clero mediante
la creación de seminarios; se preocupó de la educación de la niñez y la
juventud; los sacerdotes se involucraron en la educación elemental, de tal
forma que cada iglesia tendría un maestro cuya misión era enseñar el catecismo
y los rudimentos de las ciencias; se crearon escuelas en las provincias que
carecían de ellas. La obra educativa del concilio de Trento fue importante y
trascendente, sentando las bases de una educación totalmente gratuita y
universal, bajo el amparo de la Iglesia Católica, que se difundió a lo largo y
ancho del mundo. En definitiva, podemos afirmar que el concilio de Trento fue
una gran obra educativa que se vio facilitada por la protección de las
monarquías católicas que contribuyeron en gran medida a extender y hacer
posible la reforma tridentina.
La fe de los jesuitas en la educación era
imperturbable. Fueron constantes en abrir y sostener colegios, a pesar de mil
dificultades. Se crearon multitud de colegios y centros educativos. Prueba de
ello es el rápido crecimiento y creación de aquellos colegios. La pedagogía de los jesuitas pone en evidencia
que su estilo pedagógico es el de su fundador. Es aquí donde radica su grandeza
y dificultad. La grandeza por el modelo prototípico y molde que tiene, y la
dificultad radica en el intento de hacer suyo los maestros y discípulos el
modelo y ejemplo de formación autodidacta que siguió el propio fundador.
La Ratio es un completo plan de estudios
para la formación de los jóvenes. En el currículum aparecen dos grandes
sectores: estudios inferiores y estudios superiores. Los inferiores se nivelan
a su vez en tres clases: Gramática, Humanidades y Retórica. Los estudios
superiores se dedican a la formación filosófica y teológica. Durante todo el
proceso educativo, el sujeto de la educación es considerado un hombre compuesto
de cuerpo y espíritu. La formación recibida deberá contribuir a un completo
desarrollo de ambas partes. La Ratio Studiorum está inspirada en la idea
capital de la formación cristiana del hombre para su santificación y la gloria
de Dios. Se pretendía hacer de cada hombre un apóstol de Cristo que cumpliera
con los preceptos del Evangelio y ayudara a la salvación del prójimo.
La misión de la orden fundada por Calasanz
sería la de instruir asiduamente a la juventud cristiana, especialmente a los
pobres, en las artes útiles, en la doctrina católica, en la piedad y en las
buenas costumbres. Se creyó especialmente vocacionado a la tarea de la
enseñanza tras intentar que otras organizaciones y órdenes religiosas como los
jesuitas y los dominicos llenaran el vacío existente en la enseñanza básica
gratuita. A pesar de la inteligencia de San José de Calansaz, tesón y una
extraordinaria concepción de la educación, superior a su tiempo, no dejó ningún
libro en el que explicara sus métodos educativos. Sin embargo, nos dejó unas
diez mil cartas que junto a las constituciones de su orden ofrecen consejos,
advertencias y modos de proceder en las escuelas.
San José de Calasanz no es un teórico de la
educación, sino un educador que realizó una pedagogía cristiana, pragmática,
social y democrática. En sus escritos encontramos una gran cantidad de
enunciados, consejos pedagógicos prácticos y una visión del mundo educativo que
le permitió llevar a cabo su obra sin resquebrajamientos gracias a sus sólidos
fundamentos.
Para San José de Calasanz, el maestro debe
ser desinteresado y abnegado, sincero y honrado. La ejemplaridad debe ser su
principal baza. Su gran cualidad será la vocación, la inclinación hacia el
magisterio y la enseñanza. El maestro sentirá, como verdadera señal de
vocación, el amor incondicional hacia los niños. Según el concepto calasancio,
el maestro debe ser un apóstol, un misionero de la verdad que difundiendo la
luz disipe las tinieblas de la ignorancia, salve a los hombres de la esclavitud
intelectual y moral y les haga verdaderamente felices y dichosos. El proceso educativo
de Calasanz abarca tres grados: purificar, iluminar y perfeccionar,
sintetizados en el gran medio que adoptó como elemento educador de sus
escuelas: la piedad. Ésta fue la nota y carácter predominante en sus escuelas,
a las que le dio el calificativo de “Pías”. Su lema A.M.P.I. (Ad majus pietatis
incrementum), para mayor aumento de la piedad, así lo reza. Para Calasanz la piedad
lo es todo, de tal modo que asocia toda felicidad que pueda lograrse en este
mundo a la piedad y a las letras. Piedad y letras, estos son los dos elementos básicos
de la obra educativa de las Escuelas Pías. La educación moral y religiosa de la
juventud fue el objeto y el principal ministerio de las Escuelas Pías ya desde
sus orígenes.
La nota más característica de la doctrina
Lasaliana es precisamente ésta, la formación del maestro. No se improvisan
docentes, sino que se forman cuidadosamente. Las virtudes que debían reunir los
maestros eran gravedad, silencio, humildad, prudencia, sabiduría, mansedumbre,
piedad, discreción, celo, paciencia, vigilancia y generosidad, además del
ejemplo.
Al igual que San José de Calasanz, La Salle
tenía una confianza ciega en la educación, y culpaba a la ignorancia de todos
los males del mundo. Había que combatirla con energía para erradicarla de las
clases más pobres. Para La Salle la enseñanza debe responder a las necesidades
futuras de los alumnos. Se trata de cultivar las facultades, de enseñar por
medio de la razón. Es preciso formar hábitos morales e intelectuales en los
niños antes que transmitir conocimientos. Como Calasanz, La Salle entiende que
la educación debe combatir la ignorancia, basándose en un profundo sentido
religioso.
Un trabajo muy bien desarrollado pues destaca los acontecimientos más importantes y relevantes de la Reforma y Contra reforma.✔️💯
ResponderEliminarme gusto que pusieras importancia a muchos autores
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